Espacio Internet. Fórmulas de creación y difusión para la literatura (primeras notas redactadas para la charla), por Fernando Tricas

 

“Charla – coloquio: Espacio Internet.  Fórmulas de creación y difusión para la literatura. Influencia de los nuevos paradigmas informativos en la escritura (de Google y el blog a las redes sociales). Jorge Carrión / Fernando Tricas”

 

El teorema de los infinitos monos afirma que un mono pulsando teclas al azar sobre un teclado durante un periodo de tiempo infinito casi seguramente podrá escribir finalmente cualquier libro que se halle en la Biblioteca Nacional Francesa. En una nueva exposición del mismo teorema, más popular entre los angloparlantes, los monos podrían escribir las obras de William Shakespeare (1).

¿Seremos unos pocos humanos mejores que infinitos monos?

Internet nos acerca de una forma sin precedentes a la posibilidad de colaboración con otras personas. Frente a esos autores que se encierran para dar rienda suelta a su genio creador en solitario internet, como herramienta nos da acceso a una amplia biblioteca de consulta (no todo lo amplia que necesitaríamos, a veces) y también a la posibilidad de encontrar ‘almas gemelas’ con las que podríamos colaborar para abarcar obras mayores.

En ambos casos un buen ejemplo puede ser la Wikipedia, que contiene una parte importante de nuestro saber (con sus sesgos y defectos) y que ha sido elaborada de forma colaborativa. En otro tipo de colaboraciones y obras, una traducción del libro ‘Harry Potter and the Deathly Hallows’ estaba disponible en nuestro idioma una semana después (2). Sería el mundo del ‘suficientemente bueno’: no todos los artículos de la Wikipedia son perfectos, pero muchos son excelentes y la mayoría nos sacan de un apuro puntual. La traducción del libro de Harry Potter no sería tan buena como la de un traductor profesional, pero estaba disponible en un periodo de tiempo muy breve.

Siempre, en todo caso, basándose en la idea de que el bien común es superior al individual y que nuestro trabajo compartido de la manera adecuada puede ser mejorado por otros.

En una dimensión más pequeña, ¿qué consecuencias puede tener todo esto para un autor?

En primer lugar, más personas pueden ser autores (o, mejor dicho, mostrar su autoría): el acceso a herramientas de publicación (muchas veces gratuitas) en la red simplifica una de las partes más ‘dolorosas’ para cualquier creador que era la de hacer llegar su obra a la gente. No sabemos si los autores eran pocos o muchos, y tampoco podemos medir si ahora han aumentado o no. Pero los hechos nos muestran que cada vez hay mayor acceso a mayor cantidad de ‘obra publicada’.

Nada viene gratis, claro: la proliferación de publicaciones (en el más amplio sentido) y la diversidad de medios disponibles provoca una fragmentación difícil de evitar: los antiguos lectores (de los que tampoco podemos saber si aumentan o no) tienen muchas más oportunidades de elegir.

Pero, ¿qué es la creación en los tiempos de internet? La contribución mínima que cualquiera puede hacer en estos momentos es pinchar en un enlace (y contribuir a las visitas de un sitio), o dejar un comentario, o votar: instantes después de que una película se estrena, o se pone un libro a la venta empiezan a aparecer opiniones en la red en público, o en privado. Obviamente, no es lo mismo pinchar en un enlace que escribir un libro pero … ¿quién desempeña el papel de filtrado que realizaba el editor? Conocemos casos de casi todo: obras que pasaban desapercibidas a las que internet ha dado nuevas alas; y obras (sobre todo películas) que después de que los primeros ‘usuarios’ reales empiezan a difundir su opinión se deshinchan y pasan al olvido. Todo esto, con sistemas de publicación tradicionales, o en la red.

Estamos pasando de un modelo donde lo fundamental era la capacidad que tenía la editorial (o el propio autor) de impulsar una obra (porque los prescriptores están perfectamente controlados en los periódicos, revistas literarias, …) a un modelo donde lo fundamental es la confianza y las relaciones ‘cercanas’: comentarios realizados en sitios concretos pueden propagarse a través de los diversos sistemas (por no confundir con los medios) de comunicación: foros, blogs, pero también SMSs, correos electrónicos…

¿Qué puede hacer un autor?

  • Publicidad y relaciones: dar a conocer su obra con una página web, un blog, favoritos en redes sociales… En definitiva, establecer contactos más próximos con su audiencia, que puede convertirse a su vez en difusora entusiasta, saltando en ocasiones los filtros de la crítica tradicional y los medios de comunicación. Se podrían llegar a crear de esta forma verdaderas comunidades, bien alrededor de la cosa (la obra) o de la persona (el autor).
  • Realidad aumentada: ¿podemos ofrecer más en la red que en la propia obra? En forma de mapas asociados a un libro, imágenes, ‘excursiones’ mostrando caminos alternativos o ampliación de tramas de una acción, aprovechamiento del hipertexto, …

Hacer obras más grandes y más importantes que las que hoy consideramos clásicos indiscutibles será probablemente difícil (¡los monos nos llevan ventaja!). Pero el viejo deseo de cualquier autor de tratar de llegar a un público se simplifica hoy en día con las posibilidades que ofrece la red y es nuestra decisión si nos acercamos con prevención y con miedo, o si nos sumergimos a explorar las posibilidades que se nos ofrecen.

 

notas:

 1 http://es.wikipedia.org/wiki/Teorema_de_los_infinitos_monos>

  http://www.diarioaborbo.com/2007/07/26/libro-harry-potter-7-traduccion-no-oficial-en-espanol/

 

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